Mi gran amante II

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Robert frente a mí, tomó el frasco del protector solar y no sé qué estaba haciendo, pero sentí cuando cayó de sus manos, los nervios se le podían sentir, se veía tan hermoso, mis ojos disfrutaban de ese grato momento, de contemplarlo, sentir el roce de su piel, el olor de ese perfume que me mataba, la atracción era enorme,  a decir verdad, estaba súper nerviosa , las razones eran tantas que no podría enumerar una sin mas, no sé si era los tantos recuerdos  vividos en ése lugar, me sentía vulnerable, sabiendo lo que tiempos atrás habíamos disfrutado allí, tal vez era el tiempo que llevábamos sin vernos, la sensación de tenerlo tan cerca, sentía una sensación extraña que  creo que que estaba disfrutando, aunque hacía el esfuerzo por disimular, el fin es que los nervios me la estaban jugando.

Hacia todos los intentos de contenerme, estaba súper deseosa, tenía muchas ganas de… en fin, de tantas cosas, estaba loca que me tocara, sentir de nuevo sus manos cálidas como antes, sentir el deseo de su cuerpo cuando tocara el mío, que tocara mi espalda, que con sus manos quemara mi piel, que me hiciera cambiar de color, que me amara.

Cerré mis ojos para prolongar todas esas sensaciones y unirlas a un pasado, a solo siete meses atrás, cuando nuestros cuerpos se pertenecían, cuando nuestros deseos eran sólo la puerta para disfrutar del amor y buscar la satisfacción.

Hacíamos el amor cuando queríamos, era como tener la despensa llena de provisiones sólo tenía que extender mis manos, pero ahora estaba vacía no había nada en casa , tenia mucha hambre y Robert también, nada impedía que nos amaramos, podíamos estar enojados por alguna razón o un mal entendido, creo que la falta de madurez nos arruinó.

Sabía que lo estaba provocando, la verdad es que siempre hacia esto y Robert lo disfrutaba,  quería hacerlo, era mi intención, podía ver cómo sus nervios le traicionaban, verlo así, eso me encantaba, no podía disimular ; Su mirada no había cambiado, sus ojos tenían la misma ternura y pasión que cuando estábamos juntos, veía como me deseaba, Yo lo deseaba mucho.

Después de tanto tiempo tenía que aprovechar este momento que la vida me estaba regalando,” sólo se vive una vez”, tenía razones para darnos otra oportunidad, Robert quería al igual que Yo, me moría por hacerlo, todavía nos amábamos.

No podía olvidarle, llevaba  siete meses sola, sin amor, sin sexo, me había convertido en célibe, creo que estaba rompiendo un récord, no tenia ojos para otro,  la verdad es que después de mi adolescencia esto nunca me había pasado, ¿tanto tiempo sola? y ahí estaba con un viejo amor, clavado en mi corazón, lo amaba y él me amaba, nos deseábamos, nos complementábamos,  éramos el uno para el otro.

Robert se quería quedar

           -Déjame  acompañarte

           – ¿Por qué tendría que hacerlo? , dame al menos una razón.

Intenté hacerme la difícil, pero entre charlas, risas y recuerdos se hizo tarde, así es que nos quedamos esa noche en el hotel, y justo aquí inicia otra historia.

SLP

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