Mi gran amante.

 

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El reloj marcaba las tres de la tarde, ¡el día estaba maravilloso!, soleado, bastante caluroso, ¡pero sabroso!, invitaba al cuerpo a un refrescante chapuzón, así es que, busqué mi bolso, mi protector solar, mis gafas, y lo que nunca falta, un buen libro ” Un amor para siempre “, ¡me encanta!, me sentía sensible, y un poco, romántica. Así es que tomé mi vehículo y armé mi equipaje, quería agua, la necesitaba, mi cuerpo la pedía a gritos, agua salada, arena, sol y tranquilidad.

El trayecto resulta un poco retirado, así es que, escuchar música y reflexionar eran mis dos opciones, lo disfruté mucho. El bikini lo llevaba puesto debajo de mi vestido para ser más práctica, así es que llegada al lugar, me retiré el vestido y listo, tomé mi bolso, busqué mi protector, como pude lo apliqué, aunque en la espalda se me hizo imposible, pero da igual.

El agua estaba sabrosa!, la disfruté por unos minutos, luego tomé mi libro y a leer, luego de un momento, cerré los ojos, quería meditar un poco, pero sentía una mirada que me atravesaba, sentía curiosidad, así es que miré por debajo de mis gafas y efectivamente, un hermoso moreno me estaba observando sentado a una pequeña distancia, me parecía conocido, cuando lo miré, se incorporó y se me acercó, el sol estaba  radiante, ¡ pero si era Robert!  no lo había visto hacía más de un año, era mi ex, teníamos una relación hermosa, pero no resultó, sus celos, su falta de confianza, además que era muy controlador, la arruinaron, aunque lo amaba, sentía que no era para mí,  soy muy liberal y puedo ser rebelde, no congeniaba con su carácter, en lo único que podíamos comprendernos era en la intimidad, nuestro sexo era mágico, Robert me comprendía a la perfección,  era todo un caballero,  me halagaba diciéndome que era el mejor sexo que había tenido, creo que  puedo decir lo mismo,  no lo olvidaría nunca!, pero cuando salíamos a algún lugar regresábamos discutiendo, si alguien se me acercaba se enfadaba, aunque luego nos reconciliábamos de muy buena manera, pero todo esto me inquietaba y un día sin más me decidí a dejarlo y mudarme sola, como hasta ahora, y lo estoy disfrutando.

Aun así lo recordaré siempre, será mi gran amante.

     Iniciamos una amena charla, le podía ver en el rostro la lujuria, me desnudaba con su mirada, creo que yo hacía lo mismo, mientras hablábamos solo podía revivir cada uno de los mágicos momentos que durante el tiempo que estuvimos juntos disfrutamos, nos gustaba la playa en la noche, para nosotros solitos, fue difícil para los dos renunciar a todo eso, éramos el complemento perfecto, y ahí estábamos nuevamente recordando el pasado. 

Con un pequeño giro, me coloqué de espaldas, desaté  mi sostén, busqué en mi bolso el protector solar, 

–  ¿Qué tal si me colocas un poco de esto?   

slp

 

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