La dicha de tenerte

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Soy más que afortunada de tenerte, mi caballero de armaduras, mi principe, dueño de mi amor, mi cuerpo, mis deseos, mi ternura, mi pasión. Mi corazón rebosa de sentimientos y pasión hacia ti.

Formas parte de éste corazón que te ama, con el amor que le enseñaste, que a pesar de las heridas causadas por un pasado cruel, por amargos tragos, sinsabores pasados, hoy puede sentir, desear, amar. necesitar, pedir, tomar.

Quiero que estés conmigo y sigas siendo parte de mi vida, haciéndome compañía, dándome de tu amor, tu pasión, tu ternura y será para mi un placer corresponderte, darte todo lo que te he guardado, lo que has sembrado, lo que has ganado.

Dejaré florecer todo tu amor en mi, te inundaré con el mio, cubriré con mi piel tu piel, con mis sentimientos tu alma, con mi aliento tu ser, mi calor será el tuyo.

Te amaré con todo mi corazón, mi cuerpo, mi ser serán tuyos, y te daré lo mejor de mis sentimientos, mis deseos, mi pasión, mi todo.

SLP

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Con los ojos cerrados

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Te acercas, me abrazas, me tocas, me acaricias, me besas, como queriendo comprobar que soy yo, que estoy aquí, junto a ti.

Con los ojos cerrados, pasas tus dedos sobre mis labios, te aseguras que están ahí, los humedeces con los tuyos ¡Qué rico se siente! te correspondo, te beso.

Con los ojos cerrados, siento el calor de tu piel, el deseo de tu cuerpo reclamando el mío, me cubres, nos perdernos entre las sábanas blancas de mi cama, las únicas que serán testigo, las únicas que soportarán el fuego de dos cuerpos encendidos, ardientes, fundidos y sin prejuicios y a la mañana estará intacta, esperando a que regreses.

Con los ojos cerrados siento como besas mis labios una vez, dos, tres veces, hasta quedar unidos, perder la cuenta, te correspondo con deseos, con el deseo que provocas, con el fuego que enciendes en mí, con la ternura y la pasión de una mujer enamorada.

Acaricio tu cuerpo a mi lado, hago todo un recorrido por cada centímetro de tu piel, siento en mi piel el calor, el sudor, el sabor que emanas, y ahí dormidos, inertes, rendidos, nos quedamos juntitos, desnudos, con los ojos cerrados, como tu madre y mi madre nos parió.

SLP

Eso quiero

Noches en vela, noches intensas, noches de insomnio, no quiero, no puedo, no pretendo, dormir ¿por qué hacerlo?

Cerrar los ojos, dejar de verte, cerrar los ojos y perder un instante de este hermoso tiempo, perder la magia de continuar lo que una vez iniciamos, disfrutamos y vivimos,recordamos.

Cerrar los ojos y no mirarte, ocultar, ignorar, tratar de olvidar y borrar tu imagen junto a la mía, es imposible, no puedo, no quiero.

Mis ojos no pueden dormir, no quieren, no puedo y no quiero borrarte de mis pensamientos, de mi imaginación, quiero tenerte así, poder mirarte, pensarte, sentirte, guardarte, amarte, recordarte, eso quiero.

SLP

Robert y Yo

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La habitación que rentamos miraba justo hacia el oriente, con una vista impresionante, hacia la salida del sol. En mis planes no tenía  amanecer con nadie pero  las ganas no me faltaban, llevaba sola siete meses, las coincidencias eran muchas, el momento estaba propicio para una buena sección de sexo, Robert estaba enamorado de mí, yo de él, nuestro sexo era buenísimo, nos alejamos amándonos, o mejor dicho, me alejé de él, sabiendo que nos amábamos, pero tenia una  duda,  ¿cómo Robert sabía que yo estaba en ese lugar?, ,alguien  debió haberle  dicho, pero da igual, además que conociéndolo,  sabía que no me dejaría sola  allí,  no  aceptaría un no por respuesta.

Llegamos a la habitación, estaba preparando  un trago, cuando sentí sus brazos rodear mi cintura, su aliento caliente deslizarse por mi cuello, besando todo a su paso, utilizando su lengua, sus labios húmedos, mi piel estaba erizada, mis pezones duros, estaba súper excitada, lentamente subió  sus manos por mis pechos, apretando ligeramente, ya no podíamos  resistir más, Robert estaba muy excitado podía sentir su pene abriéndose paso en su playera que aun llevaba, sentía su corazón latir contra mi pecho como queriendo salir,  me di vuelta,  me coloqué de frente, lo sujeté  con mi pierna derecha, enredé mis brazos en  su cuello, lo besé,  le di un húmedo y orgásmico beso, de esos que ponen el punto y seguido, de esos que te dejan sin aliento, que aunque quieras parar no puedes ni quieres, nos desprendimos las pocas ropas que nos quedaban, intercambiamos  uno, dos, tres, besos por todo el cuerpo,  posiciones diferentes, caricias, miradas excitantes, me tomó con sus brazos y me sentó sobre algo, creo que era una vinera o algo así, sólo nos miramos por unos instantes.

 -te amo, te amo

lo repitió varias veces, se sentía convincente y excitante, a lo que yo respondí    

     – yo más

En este instante las palabras sobraban, las miradas hablaban, nuestros cuerpos serian los que hablarían, así es que cogimos una, dos, si, dos veces seguidas, o eso creo,  nos metimos en la ducha ya pasadas las once de la noche nos fuimos a la cama a “intentar  descansar”, digo a “intentar “, porque fué lo menos que hicimos, era como si quisiéramos recuperar siete meses en una noche, pero era imposible, así es que  el resto lo dejamos para después, pero esa es la actitud,  aprovechar al máximo cada momento que nos regala la vida.

SLP   

Mi gran amante II

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Robert frente a mí, tomó el frasco del protector solar y no sé qué estaba haciendo, pero sentí cuando cayó de sus manos, los nervios se le podían sentir, se veía tan hermoso, mis ojos disfrutaban de ese grato momento, de contemplarlo, sentir el roce de su piel, el olor de ese perfume que me mataba, la atracción era enorme,  a decir verdad, estaba súper nerviosa , las razones eran tantas que no podría enumerar una sin mas, no sé si era los tantos recuerdos  vividos en ése lugar, me sentía vulnerable, sabiendo lo que tiempos atrás habíamos disfrutado allí, tal vez era el tiempo que llevábamos sin vernos, la sensación de tenerlo tan cerca, sentía una sensación extraña que  creo que que estaba disfrutando, aunque hacía el esfuerzo por disimular, el fin es que los nervios me la estaban jugando.

Hacia todos los intentos de contenerme, estaba súper deseosa, tenía muchas ganas de… en fin, de tantas cosas, estaba loca que me tocara, sentir de nuevo sus manos cálidas como antes, sentir el deseo de su cuerpo cuando tocara el mío, que tocara mi espalda, que con sus manos quemara mi piel, que me hiciera cambiar de color, que me amara.

Cerré mis ojos para prolongar todas esas sensaciones y unirlas a un pasado, a solo siete meses atrás, cuando nuestros cuerpos se pertenecían, cuando nuestros deseos eran sólo la puerta para disfrutar del amor y buscar la satisfacción.

Hacíamos el amor cuando queríamos, era como tener la despensa llena de provisiones sólo tenía que extender mis manos, pero ahora estaba vacía no había nada en casa , tenia mucha hambre y Robert también, nada impedía que nos amaramos, podíamos estar enojados por alguna razón o un mal entendido, creo que la falta de madurez nos arruinó.

Sabía que lo estaba provocando, la verdad es que siempre hacia esto y Robert lo disfrutaba,  quería hacerlo, era mi intención, podía ver cómo sus nervios le traicionaban, verlo así, eso me encantaba, no podía disimular ; Su mirada no había cambiado, sus ojos tenían la misma ternura y pasión que cuando estábamos juntos, veía como me deseaba, Yo lo deseaba mucho.

Después de tanto tiempo tenía que aprovechar este momento que la vida me estaba regalando,” sólo se vive una vez”, tenía razones para darnos otra oportunidad, Robert quería al igual que Yo, me moría por hacerlo, todavía nos amábamos.

No podía olvidarle, llevaba  siete meses sola, sin amor, sin sexo, me había convertido en célibe, creo que estaba rompiendo un récord, no tenia ojos para otro,  la verdad es que después de mi adolescencia esto nunca me había pasado, ¿tanto tiempo sola? y ahí estaba con un viejo amor, clavado en mi corazón, lo amaba y él me amaba, nos deseábamos, nos complementábamos,  éramos el uno para el otro.

Robert se quería quedar

           -Déjame  acompañarte

           – ¿Por qué tendría que hacerlo? , dame al menos una razón.

Intenté hacerme la difícil, pero entre charlas, risas y recuerdos se hizo tarde, así es que nos quedamos esa noche en el hotel, y justo aquí inicia otra historia.

SLP

Mi gran amante.

 

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El reloj marcaba las tres de la tarde, ¡el día estaba maravilloso!, soleado, bastante caluroso, ¡pero sabroso!, invitaba al cuerpo a un refrescante chapuzón, así es que, busqué mi bolso, mi protector solar, mis gafas, y lo que nunca falta, un buen libro ” Un amor para siempre “, ¡me encanta!, me sentía sensible, y un poco, romántica. Así es que tomé mi vehículo y armé mi equipaje, quería agua, la necesitaba, mi cuerpo la pedía a gritos, agua salada, arena, sol y tranquilidad.

El trayecto resulta un poco retirado, así es que, escuchar música y reflexionar eran mis dos opciones, lo disfruté mucho. El bikini lo llevaba puesto debajo de mi vestido para ser más práctica, así es que llegada al lugar, me retiré el vestido y listo, tomé mi bolso, busqué mi protector, como pude lo apliqué, aunque en la espalda se me hizo imposible, pero da igual.

El agua estaba sabrosa!, la disfruté por unos minutos, luego tomé mi libro y a leer, luego de un momento, cerré los ojos, quería meditar un poco, pero sentía una mirada que me atravesaba, sentía curiosidad, así es que miré por debajo de mis gafas y efectivamente, un hermoso moreno me estaba observando sentado a una pequeña distancia, me parecía conocido, cuando lo miré, se incorporó y se me acercó, el sol estaba  radiante, ¡ pero si era Robert!  no lo había visto hacía más de un año, era mi ex, teníamos una relación hermosa, pero no resultó, sus celos, su falta de confianza, además que era muy controlador, la arruinaron, aunque lo amaba, sentía que no era para mí,  soy muy liberal y puedo ser rebelde, no congeniaba con su carácter, en lo único que podíamos comprendernos era en la intimidad, nuestro sexo era mágico, Robert me comprendía a la perfección,  era todo un caballero,  me halagaba diciéndome que era el mejor sexo que había tenido, creo que  puedo decir lo mismo,  no lo olvidaría nunca!, pero cuando salíamos a algún lugar regresábamos discutiendo, si alguien se me acercaba se enfadaba, aunque luego nos reconciliábamos de muy buena manera, pero todo esto me inquietaba y un día sin más me decidí a dejarlo y mudarme sola, como hasta ahora, y lo estoy disfrutando.

Aun así lo recordaré siempre, será mi gran amante.

     Iniciamos una amena charla, le podía ver en el rostro la lujuria, me desnudaba con su mirada, creo que yo hacía lo mismo, mientras hablábamos solo podía revivir cada uno de los mágicos momentos que durante el tiempo que estuvimos juntos disfrutamos, nos gustaba la playa en la noche, para nosotros solitos, fue difícil para los dos renunciar a todo eso, éramos el complemento perfecto, y ahí estábamos nuevamente recordando el pasado. 

Con un pequeño giro, me coloqué de espaldas, desaté  mi sostén, busqué en mi bolso el protector solar, 

–  ¿Qué tal si me colocas un poco de esto?   

slp

 

Algo más …

 

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Estar juntos era increíble, la combinación perfecta, todo un cuento de hadas, una vida de fantasías, tú me amabas, yo te amaba, éramos cómplices, mejores amigos, los mejores amantes, la conexión perfecta, tu cuerpo, mi cuerpo, el buen sexo, ¡Como nos encantaba! la alegría de tenerte, de tenernos, amarnos sin censuras.

Mi mayor deseo, tenerte a mi lado y despertar junto a ti, desayunar en la cama, apapacharnos, hacer el amor, meternos a la ducha, lo añoraba, lo deseaba, era lo máximo, ¡me encantaba! Separarnos, no podíamos, estar sin vernos, insoportable, los días parecían años, los años décadas, y ni hablar, era infernal, el tener que esperar, tener que aguantar, 

Noches en vela, noches intensas, nadie dormía, ninguno quería, el tiempo lo teníamos que aprovechar, una caricia, un beso, cada embestida, cada orgasmo, un momento, cada instante era preciado, un segundo valía oro, una fortuna un tesoro.

Un día, sin esperar, sin llamar, llegó la rutina, acompañada de su amiga la realidad a tocar nuestra puerta y lo más grave, es que la dejamos entrar, la dejamos que se cuele entre nuestro amor, entre nuestros sueños, entre tu vida y mi vida, entre tu cuerpo y mi cuerpo, tus ilusiones y las mías.

Rutina agobiante y destructora, mi cuerpo pedía a gritos otras cosas, algo más, algo diferente, ya no aguantaba, algo insoportable, ¿por qué renunciaría a mis deseos y sueños, a la magia de disfrutar, de vivir, de gozar?, el tiempo es corto y lo tenemos que disfrutar.

SLP